Viernes, Julio 20, 2018
   
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El Rincón de los Idiomas

¿Traductor freelance o de agencia? Parecidos razonables

¿Qué es mejor? ¿Contratar a un traductor profesional freelance? ¿Elegir a una empresa de traducción en Madrid o en Barcelona con un montón de traductores profesionales online


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Dime a qué te dedicas y te diré cómo traducir tu página web

El otro día leí un interesante artículo sobre la excesiva uniformidad en la traducción de páginas web, ¿sabes a lo que me refiero? A que se están traduciendo exactamente igual una página web de una agencia de viajes, una revista online científica, un portal de inversiones en bolsa, una página web de servicios legales… ¿Todos estos sectores profesionales hablan el mismo lenguaje o argot profesional?: no. ¿La traducción científica es igual que la traducción financiera?: no. ¿La traducción médica se parece a la traducción jurada?: sí, igual que un huevo a una castaña.

¿Qué es el argot profesional? ¿Por qué es importante traducir nuestra página web respetando nuestra jerga o lenguaje profesional? Las respuestas, en el artículo de hoy.

Traducción de páginas web: el argot profesional

Cada sector profesional maneja un lenguaje propio que en el idioma original se plasma perfectamente en su entorno web, los artículos de su blog, sus fichas de productos o de servicios, etc. Pero cuando cambiamos de idioma, cuando elegimos leer esa misma página web en inglés, en alemán o en japonés, los traductores profesionales vemos cómo ese vocabulario especializado se desvanece por arte de magia y se sustituye por nombres, adjetivos, verbos y adverbios generalistas que empobrecen radicalmente el mensaje original de esa página web especializada en medicina, derecho, arte, publicidad…

Así, una página web profesional que en su idioma original trasmitía perfectamente el saber hacer de la empresa propietaria se convierte en un clon de una página web no especializada que lo mismo podría ser de una carnicería, que de una tienda de calcetines o de un kiosco de chuches.

¿Por qué la traducción de páginas web se ha estandarizado de esta forma? Quizá por culpa del uso y abuso de los programitas de traducción automática. Ya sabes de lo que estoy hablando: el propietario de una página web decide ahorrarse algo de dinero y en vez de buscar a una agencia de traducción en Madrid o a una agencia de traducción en Barcelona, accede al famoso traductor que empieza por G y comienza a copiar y pegar los textos web para trasladar palabritas de un idioma a otro.

Ahora me dirás que hoy en día los programas de traducción automática están muy avanzados y que ya no cometen errores ortográficos, sintácticos,  etc. De eso podríamos hablar largo y tendido, pero escucha: independientemente de que la traducción web esté llena de errores más o menos graves ¿se respeta el estilo lingüístico que caracteriza a los profesionales de ese sector? ¿Se utiliza un lenguaje especializado? ¿Se traducen correctamente las siglas o las nomenclaturas que, por ejemplo, necesita una traducción médica o una traducción científica?  ¿Se está traduciendo bien la nomenclatura especial de una traducción financiera en Madrid ? Mil y una preguntas y, quizá, una sola respuesta: chapuza.

Del mismo modo que un traductor aficionado no es un traductor jurado, un programa de traducción automática no puede acometer una traducción de páginas web especializada en una disciplina profesional concreta. Si, por ejemplo, invertimos presupuesto en tener una traducción jurada de calidad… ¿Por qué no hacemos lo mismo en nuestros entornos web? ¿Por qué confiamos algo tan importante como es la internacionalización de contenidos a un programa gratuito? Quizá por eso, porque es gratuito, pero recuerda el refrán: lo barato sale caro.




Tres puntos a modo de conclusión

1. Los diferentes oficios – abogados, médicos, juristas, publicistas, economistas…- manejan una rica jerga, un argot profesional que los auténticos profesionales de la traducción conocen a la perfección. Los entornos web de cada sector o actividad comercial son diferentes y, así, tienen necesidades de traducción también diferentes.

2. Las empresas del siglo XXI necesitan traducir sus páginas web para internacionalizar sus contenidos e intentar alcanzar a su público internacional, pero vamos a hacerlo bien, ¿no? Reservemos los programas de traducción automática para los momentos de ocio y dediquemos algo de presupuesto a contratar a esos traductores profesionales que controlan el argot profesional en el que está escrito originalmente nuestro entorno web.

3. Traducir una página web de un sector profesional concreto necesita de traductores profesionales que dominen el argot profesional. Por favor, no dejemos que la mediocridad empape también la traducción de páginas web empresariales; eso puede parecer barato en un primer momento, pero puede salir muy caro a medio y largo plazo.


 

 

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