Jueves, Abril 09, 2020
   
Texto


El poema de la semana

Lágrimas inocentes ©

(Obra fotográfica de la Colección “Canto a la Naturaleza” que el lector podrá ver en www.jpellicer.com)

 

En mi descuido brota la inocencia

que me traslada a crueles e inhóspitos

campos donde se pierden lágrimas hijas del horror.

Con pinceles de muerte pintadas

van quedando mudas y esparcidas por los surcos

de la vida que ya no importa,

ya no buscan ni esperan caricias ni consuelos

ni palabra de aliento ni mirada de ternura,

pintadas de muerte, equivocadas, bajan por los surcos

necesitando olvidar su hoy… -¡maldito recuerdo!-

que para tantos ya es ayer.

 

Lágrimas que sin saberlo ya son libres,

que en su pena ríos de esperanzas dejando fueron,

que hicieron justicia de sus silencios

y de su vida miserable el más bello de los cantos

que el día recién esclarecido jamás escuchó.

 

Muriendo por la vida y viviendo por la muerte

son las lágrimas inocentes, todas,

las que arrancan en este hoy triste una palabra…

¡Basta!

Son las lágrimas inocentes, todas,

las que haciéndose palabras buscan tu boca para decir…

¡Basta!

 

©Jpellicer

 

En los pasos que no di©

En los pasos que no di

fueron quedando las promesas

que siempre quise cumplir;

quise volar y el silencio hecho tiempo

dueño de todos los momentos

se hizo muro insuperable

donde sólo las anónimas sombras

–anárquicas en su fe-  llegaban

y mirándome, desafiantes desaparecían.

 

En los pasos que no di

los cuerpos fueron quedando sin abrazos,

y las caras –pintadas con el asombro de la bruma-

no decían nada, perdieron la voz…

… perdieron la vida;

el silencio lo fue todo

y el mío quedó sin dueño

en el universo donde sólo existe el pasado,

porque el mañana también había que inventarlo.

 

 

En los pasos que no di

se confundieron los murmullos,

y el canto alegre que llevaba la mañana

se hacía esperar…

… y no llegaba;

miraba entre las montañas,

y buscaba entre las olas;

me dejaba arrastrar por el viento

sintiendo los aromas imposibles

de lo que nunca –eterna duda- quizá sucedió.

 

En los pasos que no di

…acaso para siempre me perdí.

 

 

©Jpellicer

 

Con los ojos cerrados©

En tus sombras encuentro el cobijo
y por entre tus verdes dibujados de esperanzas
paseo tranquilo mi voluntaria soledad,
que me va perdiendo por estos espacios
soñados de mágica arquitectura
donde el alma encuentra eterna morada;
…y cerrar los ojos.


Te dejas beber sorbo a sorbo
como sentir mimo a mimo,
abriéndote para mi en cada amanecer,
regalándome la vida;
abrazado al ayer que aún es presente
y mirando tu sonrisa en cada gota de rocío
aplacando el ansia que me hace rozar tu cara
dibujándote con las manchas que van dejando los anhelos;
… y cerrar los ojos.

De nuevo te marchas
llevando contigo todos tus colores,
recuerdos y deseos de la mano de este
callado atardecer;
marchas donde no te puedo ver,
y así, perdido entre tus verdes,
confundido con tus sombras,
quedo, con los ojos cerrados,
… esperando que regreses

   

Junto al mar ©

Amarrados al mar,

tus sueños, llevados por las olas,

arriban a puertos desconocidos

en viaje sin retorno

del que no te puedes escapar.

 

Van quedando lejanas y pequeñas

-como los días que pasaron sin vivir-

las manos agitadas sobre el cantil

que fue la vida;

llegando las lágrimas al mar

surcando los deseos y las promesas

que fueron quedando amontonadas

como amontonados los recuerdos

de todo cuanto fuiste.

 

 

Te vas alejando, como tu historia,

como tu sombra y tus huellas,

te vas marchando y en aire

dejando olor a despedida;

aromas de sal que te llevan

dejándote aquí para siempre.

 

 

©Jpellicer

 

Aparecen las sombras ©

Aparecen las sombras

entre millones de colores,

creando espacios infinitos

en propuestas que se ocultan

donde todo está por descubrir;

aparecen las sombras

hiriendo voluntades temerosas

en la noche que creímos eterna.

 

 

Caminos estelares cruzándose

entre la emoción de lo intangible

y el deseo de perderse y olvidarse;

entre la pasión y la crueldad

de la separación verdadera

escrita en el azul del cielo del ayer.

 

Aparecen las sombras, sin avisar,

como heraldos de dudas,

espejos irreconocibles de una sola cara

con muecas de millones de palabras,

brindando la oportunidad –acaso la última-

para aferrarnos a los sueños,

a todos…

también a los que quedaron por descubrir.

 

 

©Jpellicer

   

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Prohibida la publicación de fotografías de este diario digital con la marca 'CYA' en cualquier publicación o en Internet sin autorización.

 


 



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