Jueves, Diciembre 13, 2018
   
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El Rincón de los Idiomas

La traducción jurada en medicina, ¿quién se ocupa?

¿Qué ocurre si unes la traducción jurada con la traducción médica? Que surge una especialidad mixta, un servicio de traducción científica especial realizada, firmada y sellada por un pequeño listado de traductores jurados expertos en ciencias de la salud y que en España han sido acreditados como traductores jurados por el MAEC.

¿A qué se dedica una agencia de traducción jurada especializada en la traducción oficial de documentación médica? ¿Qué tipo de documentos puede traducir ese traductor veterinario que trabaja en una agencia de traducción en Madrid, Barcelona o Sevilla? Las respuestas en el artículo de hoy.

Qué es la traducción médica jurada

Permite que dediquemos unas cuantas líneas a aclarar qué es exactamente la llamada traducción médica jurada: una especialidad de la traducción de ciencias de la salud que es realizada por traductores jurados acreditados oficialmente para firmar y sellar este tipo de documentos oficiales. En España solo un organismo oficial puede convocar las pruebas selectivas para formar parte del listado de traductores jurados oficiales; se trata del MAEC, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación del Gobierno de España.

Es interesante recordar que el MAEC no expide títulos de traductor jurado especializado en medicina. Los traductores profesionales que consiguen superar las exigentes pruebas para conseguir esta acreditación oficial reciben el título general de traductor jurado y con él en la mano ya se pueden especializar en el campo que deseen: traducción jurada generalista, traducción médica jurada, traducción científica jurada, etc.

Otro dato importante sobre la traducción jurada especializada en medicina: una empresa de traducción en Barcelona o una agencia de traducción en Madrid no pueden conseguir la acreditación como empresa para firmar y sellar traducciones juradas, sino que son los traductores profesionales los que obtienen esta acreditación oficial a título personal.

¿De qué documentos oficiales se ocupa un traductor jurado médico?

Un traductor jurado se ocupa de traducir, firmar y sellar un documento oficial con el objetivo de acreditar con su firma y sello que el documento traducido es un fiel reflejo de ese documento original redactado en una lengua diferente.

Entender esto es la clave para saber qué documentos oficiales de carácter médico deben ser traducidos y firmados por un traductor jurado oficial especializado en medicina: aquellos documentos que tienen carácter oficial y que han sido expedidos por algún organismo público y privado.

Algunos de los ejemplos más comunes de este tipo de traducción jurada especializada:

? Historial médico del paciente: pruebas clínicas, análisis, resultados…

? Protocolos de experimentación de laboratorios oficiales.

? Programas oficiales sanitarios y veterinarios de prevención, alerta, formación, etc.

? Certificados oficiales de productos sanitarios, farmacéuticos y veterinarios.

Etc.

Ahora nos gustaría leer tu opinión: ¿conocías estos detalles sobre la figura del traductor jurado especializado en ciencias de la salud? ¡Escribe un comentario!

 

¿El traductor profesional en peligro de extinción?

Dentro de nada empezaremos un nuevo curso y los programitas de traducción automática tipo Google Translate y demás empezarán a echar humo y, por supuesto, sandeces. Y es que muchos aficionados sin oficio pero con mucho beneficio les quitan el pan de la boca a los traductores oficiales ofreciendo servicios de traducción de páginas web, traducción médica, traducción turística o, incluso traducción jurada a un precio de risa y con un resultado de pena.

¿El traductor profesional está en peligro de extinción? ¿El intérprete médico o el traductor médico tienen que reinventarse en fontanero, electricista o alicatador para alimentar a su familia? ¿Qué consecuencias tiene para la sociedad que los falsos traductores oficiales inunden el mercado de malas traducciones paridas no por ellos sino por programitas web sin ciencia ni conciencia? Ese es el tema sobre el que reflexionamos brevemente en el artículo de hoy.

Intrusismo y nuevas tecnologías

Los que ya tenemos unos cuantos añitos y algo de memoria todavía nos acordamos de los tiempos aquellos en los que en las oficinas se escuchaba el ruido del módem cuando algún privilegiado solicitaba línea a Madrid para acceder a Internet. Hablo de la década de los años 90 del siglo pasado, la prehistoria de los millennials, esos hijos de la generación Y que nacieron con un chip bajo el brazo.

Las nuevas tecnologías han vuelto del revés nuestra forma de vivir, de estudiar, de relacionarnos y, por supuesto, de trabajar. ¿A dónde quiero ir a parar? A que las nuevas tecnologías son maravillosas, pero son las culpables del aluvión de falsos traductores oficiales que ofrecen sus servicios de traducción sin tener la preparación necesaria para ello. Hablamos de jóvenes y no tan jóvenes sin titulación en traducción e interpretación, sin experiencias vitales en otros países, con cero experiencia real y que compiten deslealmente con los profesionales de una agencia de traducción en Barcelona o una empresa de traducción en Madrid, Londres, París o Milán.

¿Antes de la era Internet no había traductores oficiales falsos como monedas de tres euros? Alguno sí que había, pero eran los menos porque ser traductor profesional no es nada fácil a no ser que tengas una varita mágica que haga el trabajo por ti, una varita que se llama programa de traducción automática.

 

El traductor profesional no es enemigo de la tecnología

Vaya por delante que el traductor profesional no es enemigo de la tecnología y que los traductores oficiales no odiamos a los programitas de traducción automática, todo lo contrario. Los traductores y los intérpretes somos usuarios activos de Internet, utilizamos a diario complejas plataformas tecnológicas que nos ayudan a crear nuestras propias biblias de traducción, accedemos a cientos de páginas web escritas en otros idiomas para refrescar nuestros conocimientos, asistimos a sesiones de networking online para escuchar atentamente las opiniones de ese experto intérprete médico residente en Boston o de aquella profesional experta en traducción turística que lleva años investigando la problemática del sector.

No, los traductores profesionales no somos enemigos de la tecnología, pero sí somos enemigos del mal uso que se le da a ciertas herramientas informáticas que son perfectas para el uso lúdico, pero muy dañinas para el uso profesional. ¿Te imaginas una traducción jurada “traducida” automáticamente? ¿Y una traducción médica? Yo he visto varios ejemplos y te aseguro que serían para llorar si no fuera porque al cliente le cuesta la broma unos cuantos cientos de euros.

El traductor profesional está en peligro de extinción, pero no por culpa de los programas de traducción automática, sino por culpa de los oportunistas timadores que usan esta fantástica tecnología para disfrazarse de traductores oficiales y engañar a sus clientes sin ningún tipo de pudor.

¿Estás de acuerdo?

 

 

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