Podemos, Cartagena y la decadencia

Escrito por Andrés Hernández Martínez. 11.11.2015.

Que la marca blanca de Podemos en la ciudad de Cartagena se proclame ante la lidia y los festejos ancestrales españoles no es nada nuevo, ya lo hicieron sus antecesores antaño, El PTE, PCE, IU y demás siglas izquierdista en sus respectiva derivadas más decadentes que oscuras, algunas que ni ellos mismos conocen.
Nadie negará que obtener tres concejales, en paro ahora mismo en el ayuntamiento de Cartagena da reconocimiento y derecho a la opinión pero dudo que realmente represente el voto recibido y máxime con la errática filosofía política a la que se enfrentan día a día, hoy blanco y mañana negro o azul o verde….
Producto de las modas recurrentes y de las vicisitudes sociales del momento, en el 2014 nació Podemos, mejor dicho, un grupo oportunista con la moral de Marx –Groucho- en sus idearios,  ya saben, veletas de fortuna o ‘tentetiesos’ de arena. En Cartagena como en casi toda España, su grupo ha recabado el nicho de votos de la izquierda cartagenera rompiendo, eso sí, legalmente gracias a la tibia ruleta constitucional, a la izquierda de abolengo y se han convertido en un partido de decisiones recurrentes, improvisando y a la carrera, nada serio a tener en cuenta y condenado al ostracismo. Con esto quiero decir que los comentarios no tienen calado en la sociedad española ni cartagenera, como se está comprobando día a día, la mediocridad sigue anegando a este partido de oportunistas, tal es su filosofía que no hay filosofía ni ideario, lo mismo se acepta a un general sin tropa que mandar, que a un profesor, -no sé de qué- sin aula que regentar, o una camarera sin mesa que servir.
Dicho esto, y sin entrar en materias profundas taurinas y psicológicas, que posiblemente sería aséptico dado el foro,  decir que este debate no es nuevo, a pesar de que aparezcan innovadores de lo absurdo y, basándose en su propia y autócrata ignorancia pretenda hacer una salvaguarda de la dignidad y la libertad animal, la misma que defienden con mas ahínco los taurinos que los anti sistemas.
Partidarios y detractores de la fiesta taurina, esto no es nuevo. Y además ha dejado una marca imborrable en nuestro código de comunicación y comportamiento, en el ADN español. Sobre este tema, entre lo cruel de la fiesta y la hermosura de la faena han reflexionado innumerables pensadores españoles, Ortega y Pérez de Ayala entre otros y fue, es y será objeto de crítica social, sin duda, de hecho, un buen ejercicio para estos de Podemos es la lectura, se lo recomiendo…, Perez de Ayala en un ensayo de 1920 escribió… “Si yo fuera dictador en España, suprimiría de una plumada las corridas de toros, pero entre tanto que las haya, continuaré asistiendo. Las suprimiría porque opino que son, socialmente, un espectáculo nocivo. Continuo asistiendo porque estéticamente son un espectáculo admirable, y porque para mí, individualmente no son nocivas, antes sobremanera provechosas, como texto donde estudiar psicología del pueblo español”.
Pero no es este longevo y ancestral debate el que nos reúne en torno a este encerado mediático, es lo absurdo del mensaje y lo decadente de sus voceros, negar riqueza y trabajo, ¿mezquino, soez o simplemente absurdo y ordinario?
Si un partido político con tres representantes municipales opina que un coso multiusos, sin coste para las arcas municipales y por ende para pagar a estos representantes su salario, un coso que solamente pude traer trabajo, revitalización de la zona marginal de Mandarache, hacer  espectáculo y, ya no digo cultura no vaya a ser que aparezca algún tragaldabas de teatro con la ceja erguida, traer por extensión algo de riqueza y movimiento ecónomo a la ciudad, y además una construcción que puede llenar un vacío que la desgraciada gestión política por intereses partidarios del PP en la ciudad y la región no ha permitido. Ese partido político, Podemos, Cartagena si se puede o el partido de Mortadelo y Filemón…, da igual, no merece ni malgastar una metáfora taurina con ellos ni mucho menos representar a nadie que quiera un futuro digno para la ciudad, ¿ambigüedad?, sí, es el denominador común de los moraos de la política.
Pero si un denominador común tiene esta marca barata de los antiguos radicales de izquierdas es que actúan a “paso de banderillas” y como no, “a toro muerto gran lanzada”.

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